Llegaste a nuestra vida en un momento difícil y fuiste un rayo de luz.
Recuerdo bajar por las mañanas emocionada por verte, como bajabas las escaleras de una en una cuando eras un bebé, cuando te dejaba esconderte en mi armario entre la ropa y como en poco tiempo te adueñaste de la casa y de nuestros corazones.
Tu personalidad no dejaba indiferente a a nadie.
Tengo grabados en mi mente tus ojazos verdes, todos los recuerdos que formamos contigo.
No es un adiós, es un hasta luego. Nos vemos en un tiempo, te quisimos, te queremos y te querremos siempre muchísimo Missy.