Lyon, nuestro gran compañero de viaje del día a día. Qué difícil no tenerte a nuestro lado, caminar y no notar tu presencia.
Grandullón, ocupas una parte de nuestro corazón y la de muchos que te conocieron. Fuiste fiel, alegre, juguetón, un gran amor de “OSO” como te llamaba el peque y quién pide que bajes del cielo para jugar con él y Neu. Que buenos recuerdos de todo lo vivido.
Corre libre y sé feliz como siempre y nuestros caminos se volverán a encontrar. Te queremos, Lyon.