Lobo

Una estrella que mai deixarà de brillar
Hace unos días me tocó hacer lo más difícil y valiente que he hecho nunca, dejarte ir aunque mi alma hubiera querido quedarse contigo para siempre. Esta vez no pude salvarte, a pesar de haberlo intentado todo. Te marchaste en tu hogar, tranquilo y acompañado por todas las personas que te amaban. Siempre serás parte de nosotros, Lobo. Ojalá el amor hubiera sido suficiente para detener el tiempo, para mantenerte aquí a mi lado un tiempo más. No sé cómo voy a continuar sin ti. Todos los lugares donde has estado serán siempre tuyos. La casa, los caminos, los viajes que hicimos juntos, los rincones del día a día… todo tuvo sentido contigo. Todo era mejor porque estabas tú. Tú, que siempre fuiste independiente, reservado, de los que observan antes de confiar… acabaste eligiéndome. Me diste tu confianza a pesar de todo lo que habías vivido antes, a pesar de ese corazón que aprendió a protegerse. Y poco a poco, sin darte cuenta, te volviste dependiente de mí, y yo de ti. Dicen que el amor más profundo nace también es saber despedirse cuando llega el momento… pero nada me preparó para el vacío que me dejas al irte, a pesar de haberme intentado preparar hace mucho tiempo. Natura también te echará de menos. Eres su hermano, al que siempre se comía a besos aunque quisieras o no. Tú eras parte de todo. Parte de mí, de nuestra vida, de nuestra familia. Ahora tendremos que aprender a vivir con tu ausencia, aunque en realidad, nunca te vas a ir del todo. Te buscaré en todas las vidas. En cada lugar donde fuiste feliz, en cada rincón donde nos quisimos. Y cuando llegue mi momento, espérame al otro lado. Te amo Lobo, siempre serás mi luz en la oscuridad cuando esté perdida y mi refugio cuando no sepa a dónde ir.
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